lámina

lámina

lunes, 3 de abril de 2017

ARTICULO DE PERROS DE TRABAJO

Origen y función del Ratonero Bodeguero Andaluz

Hasta hace pocas décadas, no existía un nombre propio que designara y unificara a la raza protagonista. Había multitud de ejemplares diseminados por distintas zonas de Andalucía, y muchos criadores y aficionados que la conocían, pero que la llamaban de distinta forma.
17554537_1477325702341142_2900147548851600617_n
Nombres como Bodeguero andaluz, Ratonero andaluz, Bodeguero jerezano, Ratonero jerezano, Perrillo ratero, Raterillo andaluz, Matarratas, Fusterri, Fosterrié, Perro de cuadras, Perro busca o Terrier español es como eran conocidos en según qué zona geográfica se encontrasen o para la labor que se utilizaran.

Como grupo racial se encontraba en nuestra tierra desde como mínimo, finales del siglo XVIII, pues los primeros empresarios vitivinícolas ingleses que llegaron a la comarca de Jerez de la Frontera y del Aljarafe sevillano, allá por el siglo XVII/XVIII lo hicieron acompañados de sus perros (fox terrier smooth o de pelo liso).
Desembarcaron de naves inglesas y comerciaban con los vinos locales. Los navegantes británicos llevaban perros de tipo terrier en sus barcos, con la función de controlar las ratas que tendían a proliferar en las bodegas. Predominaban los fox terrier de pelo corto o, mejor dicho, su versión primitiva, mucho más funcional que la actual. Su eficacia en la caza de roedores, hizo que su uso fuera extendiéndose también en las áreas portuarias gaditanas y, muy pronto, a toda la región del marco de Jerez.
17458029_1477325792341133_4509366685764718755_n
Entre tanto, no sólo se daba un cruce indiscriminado entre distintos tipos de terrier extranjeros, sino que estos también se cruzaban con pequeños perros locales, que ya se usaban previamente como desratizadores (de tipo podenco pequeño). Con el tiempo, estos terrier de las bodegas y granjas se expandieron a lo largo de grandes áreas de Andalucía occidental. Animales empleados para cazar y controlar plagas, apreciados por su agresividad y rapidez frente a otros animales, así como, ocasionalmente, para vivir dentro de las casas.

En el campo, los obreros y gente al servicio de estos empresarios adaptaron el nombre al habla popular, simplificándolo y adaptándolo mejor a su vocabulario. Así pasó de Fox Terrier a Fusterri o Fosterrié, nombre por el que eran conocidos en bodegas, almacenes y campiña andaluza, y que es como actualmente se le sigue conociendo en cuadras, cortijos y zonas dedicadas a la agricultura y al mundo rural.
17629797_1477325672341145_4089823830207346588_n
Estos perros fueron seleccionados en Andalucía para controlar las plagas de ratas y ratones, que abundaban en aquellos tiempos en almacenes, graneros y bodegas de la zona de Jerez y alrededores. Antes que los perros, fueron empleados en éste menester serpientes, pero debido a una legislación específica fue prohibido su uso.

Fueron conocidos como Perro Bodeguero o Perro Ratonero, y en pueblos o ciudades vecinas como Bodeguero Jerezano o Ratonero Jerezano por ser la ciudad originaria del asentamiento de la raza.
Debido a su eficacia como controlador de plagas, de las bodegas pasaron a las cuadras, dada la relación tan estrecha de los ingleses con sus caballos. Existían, y aún se mantienen, grandes mansiones y cortijos en la zona, donde las poderosas familias de empresarios vitivinícolas pasaban largas temporadas, y donde por supuesto tenían a sus caballos de pura raza. Fue allí donde empezaron a desempeñar su función como Perros de cuadra.
17554446_1477325765674469_3542467836226775294_n
Igualmente en la Yeguada Militar de Jerez, que se constituye en junio de 1893, y en el Depósito de Sementales que se inaugura en febrero de 1841, durante la regencia de María Cristina, un brigada empieza a desarrollar su labor con el mismo nombre. Hoy día aún se mantiene la relación caballo – perro en casi todas las cuadras, yeguadas y depósitos de sementales de cría caballar del Ejército español.

Otros autores hablan de la funcionalidad del RBA haciendo mención a la zona del Aljarafe sevillano y el Condado de Huelva, donde estos perros se usaban también para cazar tejones.
O sobre su uso en las distintas modalidades de caza del jabalí en las Marismas del Guadalquivir como son las monterías, lanceo y rondas. Aquí se utilizaban dos tipos de perros, el Alano español para inmovilizar al cochino y los Perros buscas (refiriéndose a esta raza), que eran los encargados de localizar y hostigar al jabalí mientras llegaban los perros de presa para inmovilizarlo y posteriormente darle muerte el montero.
17523371_1477325632341149_6850449469695498521_n
ESTÁNDAR
A finales de los años 80 surgió un interés de aficionados cinófilos a las razas autóctonas españolas por esta raza poco conocida principalmente por el Aljarafe sevillano y corredor de la Vía de la Plata, próximo a Extremadura.
Y a principio de los 90, otro grupo desempeñando el mismo trabajo de estudio de la raza y con sede en Jerez de la Frontera empieza a trabajar en la provincia de Cádiz.
Al estar las dos entidades trabajando en la misma dirección de localización, promoción y estandarización de la raza, los “Bodegueros” y los “Ratoneros”, respectivamente, llegan al acuerdo de fusionar las dos asociaciones y conseguir definitivamente el reconocimiento a nivel nacional.
Fruto de estos contactos se lleva a la Asamblea General Ordinaria en enero del año 2000 la propuesta de designación del nombre definitivo de la raza como “Ratonero Bodeguero Andaluz”.
17629900_1477325595674486_2618819722537585555_n17553895_1477325732341139_2669671955538797304_n





Agradecimientos a Alonso «Del Mayeto» y a Marcelo Agüero «MAF» por la ayuda, tanto de documentación cómo de fotografía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario