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martes, 20 de octubre de 2015

ARTÍCULO DEL DIARIO DE JEREZ


Qué pasaría por ese orondo cuerpo del bueno de Pepe Gálvez, el capataz que adiestró hasta beber a sus 'marditos roedores' de 'La Constancia', de toparse cara a cara con ese simpático animal mediano, ágil, delgado y atlético, cabeza triangular, de pelaje blanco corto y denso, de ojos oscuros, largo hocico y orejas altas. Nos referimos, por supuesto, al perro ratonero bodeguero andaluz, que sembró durante años y años el pavor entre las andanas. Pero el tema tiene su aquello. 

El origen del ratonero es el resultado de los cruces de pequeños terriers traídos, como no podía ser de otra manera, por grandes compañías vinícolas inglesas hasta los muelles de Cádiz a finales del siglo XVIII y principios del XIX, con los perros rateros que se utilizaban en las cuadras, tenerías y vaquerizas para acabar con todo bicho viviente que se le pusiera en el camino. Así se obtuvieron unos peros muy dotados para la caza de roedores y alimañas, muy activos, fieles y de carácter muy sumiso para el trabajo. 

Hoy día, el declive del negocio vinatero, la indiferencia local por esta raza autóctona, sumado a las normativas sanitarias, impiden que veamos un perro olfateando entre los bajos de las botas. Pero su trabajo fue importante durante años en el negocio del vino y, muy especialmente, entre el gremio de los almacenistas. Su adaptación al terreno y clima fueron excelentes. La provincia puede ser su mayor ámbito de expansión nacional pero su capital siempre será el Marco de Jerez. Perro y vino siempre han andado juntos el camino y su relación siempre ha sido singular. Recordad al entrañable José Ignacio Domecq González, que llevaba siempre a su ratonero Paco 'de paquete' en su Guzzi. La compañía de Cayetano del Pino tenía su propia línea de sangre de ratoneros. O la recordada 'reina del vinagre', Pilar ArandaAlvarito tuvo ratoneros en la Escuela Ecuestre y en Los Alburejos. Entre ellos, un tal 'Bartolo', que él solito recorría cada tarde el camino hacia Sementales buscando 'guerra'. No digamos los Pérez-Luna, familia entregada en cuerpo y alma al alegre can. Pedro Benítez Girón fue administrador de las bodegas Terry, que mantenía una manada en sus cocheras de la calle Cielo. Su hijo Bartolo Benítez Pérez-Luna es otro tortadel ratonero: Junto a otros tres entusiastas jerezanos, José Miguel MantarasAntonio García Pérez y José Miguel Berrocal, fundó en 1993 el Club Nacional del Ratonero Andaluz que, asociado con la Asociación del Bodeguero Andaluz de Sevilla, dio como exitoso resultado el Club Nacional del Perro Ratonero Bodeguero Andaluz, raza reconocida en 2001 por la Real Sociedad Canina y pendiente de su reconocimiento por la Federación Cinológica Internacional. El irrepetiblePepe Estévez también se hacía acompañar de ratoneros antes que labradores. Se hacía acompañar... Porque poco después la manada era dejada al cuidado de Luis 'El cochero', como en tantas y tantas otras casas bodegueras. "A un ratonero no habría que juzgarle por ser bonito o feo, sino bueno o malo para el trabajo", explica Bartolo. 
 

viernes, 16 de octubre de 2015

FOTO ANTIGUA DEL AÑO 1940


Como se puede apreciar, tenemos a un perro Ratonero Bodeguero Andaluz en esta foto tomada en la sierra de Madrid. En ella aparece una pareja de la Guardia Civil en un descanso de su ronda diaria con dos paisanos que podrían ser los dueños del perro. Una foto curiosa y simpatica con el R.B.A. y su tricornio.

martes, 29 de septiembre de 2015

1ª EXPOSICIÓN NACIONAL CANINA DE LOS PALACIOS Y VFCA. 2015


El pasado domingo día 27 de Septiembre tuvo lugar en la ciudad sevillana de Los Palacios y Villafranca la 1ª Exposición Canina que celebraba y organizaba las Federaciones Caninas Andalucía. El sabado estuvo dedicada a las monográficas del Perro de aguas y del Podenco y el domingo para el concurso nacional de  todas las razas que se inscribieron .
La Asociación de Criadores del Perro R.B.A. asistió al evento como primera propuesta que recomendó a sus seguidores, donde aprovechamos la ocasión para presentarnos públicamente y conocernos e intercambiar impresiones entre los aficionados.
Montamos un pequeño stand por cuenta nuestra donde informamos a todos los que quisieron acercarse hasta allí y a los cuales les dimos un pequeño detalle como recuerdo del día. La respuesta por parte de los aficionados fué muy buena con 18 perros inscritos para el concurso nacional, las clases en las que hubo representación fueron en clase Muy cachorros, Cachorros, Jovenes y Abierta de ambos sexos. Tenemos que sumar los que asistieron sin concursar que también fueron una cantidad a tener en cuenta, me dí cuenta que había más RBAs en el recinto pero que no se acercaron al stand, quizás fué un fallo nuestro no asercarnos nosotros e invitarlos a compartir el ambiente que había en lo que parecía una caseta de feria ya que a la hora del almuerzo juntamos las mesas y se sacaron las bebidas y comida que entre todos compartimos, la verdad es que el día fué muy caluroso y se agradecía la cerveza bien fría.
Por parte nuestra rellenamos unas fichas para nuestro archivo con los datos y señas de nuestros perros y dueños con el fín futuro de compartirlas vía web para todos los socios, información que sería importante para posibles montas ya que tendríamos a mano fotografías, pesos, tallas y características de los ejemplares machos y hembras que pudieran interesarnos.
El ambiente en todo momento fué excepcional, con una calidad de perros excelente donde nos volvimos a saludar los conocidos y los compañeros nuevos que se acercaron hasta allí, compañeros venidos desde las provincias de  Badajoz, Cádiz, Málaga, Huelva y Sevilla. Al final de la tarde montamos la madriguera artificial para darles un poco de juego a nuestros perros ya que la calor reinante y todo el día amarrados en jaulas la verdad es que bien se lo merecían. Fué una locura, 18 o 20 perros oliendo a ratas enjauladas y saltando, ladrando, corriendo por todos lados, pero al menos estiraron las patas y dieron rienda suelta a su instinto.
A lo largo del día se fueron proponiendo nuevas actividades que la Asociación irá valorando para ir poniendo en práctica dentro de nuestras posibilidades. Hasta nuestro stand se acercó únicamente por parte de la organización el Presidente de la Federación de Asociaciones para el Fomento y Conservación de las Razas Caninas Puras el cual nos agradeció nuestra presencia y nos informó de sus proyectos y dudas que podíamos tener, proponiendonos futuras colaboraciones y ayuda en todo lo que esté en sus manos, siendo él mismo el que juzgó nuestra raza en todas sus clases dando unos rapport de cada ejemplar presentado y que es de agradecer.

 Hasta aquí creo todo bien, ahora según siempre bajo mi punto de vista os comentaré lo que no me gustó o quizás se podría haber mejorado. A mi llegada recojí los dorsales y solicité el Registro Inicial a una perra que previamente había solicitado, la pasé perfectamente, pero el reconocimiento fué prácticamente liviano, no sé como decirlo ya que no son los reconocimientos a los que yo he asistido, parecía que en vez de un reconocimiento lo que estaba haciendo era juzgandolo en un ring, pasandole la mano por el lomo, tocando músculos, levantando el labio por el lateral y pidiendome que desfilara con el ejemplar, hasta ahí los 20 euros que me costó, y donde no me dieron un resguardo de haberla pasado pero si es verdad que cuando se lo solicité me dijo que no lo daban pero que si yo lo quería enseguida me lo darían. Al llegar al stand me comunican los compañeros que la organización que nos había prometido de 12 a 20 alpacas de paja para la exhibición no han traído ninguno, con lo cual la exhibición que ellos y nosotros nos habíamos preocupados de promocionar a nuestros aficionados se vá al garete, contando solamente con la madriguera artificial para ello, a lo cual me negué porque el descosido no teniamos que remendarlo nosotros, con el perjuicio que nos ocasionó ya que paseé por la provincia de Cádiz y Sevilla un coche lleno de cajones y perros que eran para la exhibición al igual que le pasó a Pablo desde Huelva.

Para el concurso y a pesar del número de ejemplares que había para ello nos dejaron para los últimos y cuando ya no había público en las dos pistas exteriores que había, quizás por la calor o porque para algunas razas se hizo dentro del pabellón que había mejor temperatura y era a la misma hora que nos estaban juzgando a nosotros, en principio nos había comunicado que el horario aproximado serían las 10.10h y cuando terminamos eran las 13.30h. 
El ring donde nos juzgaron fué allí mismo, tal cual, donde estabamos, ni ring 1 ni 2 , parecía que se habían olvidado de nosotros, como mesa para que el juez pudiera mirar los perros pusimos una jaula y se buscó una goma para que no resbalaran. D. Antonio hizo su trabajo , tiene muchas tablas caninas y saber torear en estos ruedos, a todos nos dió nuestro sitio y a los perros también, algún desconsierto nos dió pero lo arreglamos rápidamente porque algunos también tenemos algunas tablas. Me alegro mucho por los compañeros que asistieron por primera vez a un concurso canino y recibieron su recompensa que no es otro que tener los perros que tienen, los premios deben ser segundarios, todos fueron merecedores de ser los primeros, y lo fueron porque había mucha calidad, mucha.
A las 16.00h. empezaron ya dentro del pabellón las finales de grupo y donde nuestros ejemplares no tuvieron suerte ya que siempre bajo el criterio del juez no estimaron que eramos merecedores del podium, participamos en Muy Cachorros y Cachorros con ejemplares de Pablo Gualda, en Jovenes de la mano de Fran Pizarro y en Mejores de raza y razas españolas un servidor.
Resumiendo, un día magnifico, rodeado de buenos amigos, buenos perros mucha calor y deseando de repetir.

viernes, 24 de julio de 2015

CHELIN SANJUÁN PIQUERO, PINTORA.

El arte de Chelin Sanjuán destaca sobre todo por su esmerada técnica, su dibujo es limpio, de un trazo firme y seguro, a la vez que dinámico, con un uso del color equilibrado y sereno, que tiende a los colores cálidos. Se desenvuelve con naturalidad tanto en las líneas pictóricas más realistas, como en terrenos mas imaginativos y surrealistas, cada cuadro es un mundo único, mágico, intimo, con elementos escondidos y formas transparentes que se mezclan con suavidad.

Es interesante la entrañable relación entre sus personajes, mujeres, niños y animales, en especial gatos, siempre hay un punto de humor escondido en sus lienzos. Un arte figurativo, de formas nítidas y rotundas, pero delicado en los temas y siempre alegre en los contenidos, sin duda estilo muy personal, que no se deja influenciar por las modas artísticas mas gestuales y seudodecorativas. «Una flor en los desiertos», pensé la primera vez que vi su obra.

(J. L Bonet, Crítico de arte)
Marzo de 2006

Chelin Sanjuán Piquero, nace en Zaragoza, España, en 1967. En 1992 crea su propio taller de pintura y dibujo en Zaragoza en el que se dedica a la enseñanza, hasta el año 2003. Da clases de pintura en «Studio Canfran» de 1998 a 2003 y clases de diseño de joyas a los alumnos de la «Escuela de Joyería Bazan», en Zaragoza.
.http://www.margencero.com/ch_sanjuan/chelin_presenta.html

Curiosamente esta pintora escoje para sus obras a nuestros perros, algo que es de agradecer por el fomento que está dando de nuestra raza ya que son numerosísimas las exposiciones que ha realizado tanto en España como en América, os invito a que veáis toda su obra porque merece la pena.
Os muestro una pequeña muestra con el Bodeguero como parte de su obra.









lunes, 23 de marzo de 2015

EL BODEGUERO ANDALUZ. ¿DE NUEVO, ESTÉTICA CONTRA NATURA?

En mi opinión, la conservación de las variedades autóctonas y tradicionales de animales domésticos (sobre todo de ganado de todo tipo) y de cultivos, es esencial en muchos sentidos. Sin embargo, son muchos los ángulos en este tema y merece la pena ser bastante cuidadoso a la hora de plantear la conservación de una determinada raza o variedad doméstica. En el caso de los perros, entran en juego cuestiones peliagudas, que comienzan con esta pregunta: ¿qué es una raza canina? ¿Es una estirpe pura, inmaculada, sin mezcla de sangres? ¿O es un "tipo racial", más o menos homogéneo? Esto es importante, ya que el enfoque endogámico, que considera una raza canina como un linaje puro, ha provocado un terrible número de enfermedades hereditarias en los perros con pedigree.

Para ser justos, este enfoque, bajo mi punto de vista pernicioso, ha venido a ser agravado por la mercantilización de los propios perros. En este sentido, al convertirse el perro en un objeto al servicio de un mercado basado en la estética, el aspecto físico ha pasado a primar sobre cualquier otro valor a la hora de dirigir la cría. En la práctica, los criadores que han ido monopolizando la difusión de muchas razas, viven de su venta que, a su vez, depende de unos buenos resultados en exposiciones caninas. Un aspecto espectacular, con cosméticos incluidos, se convierte en un negocio que puede ser millonario. No solo por el precio del ejemplar que gana un concurso, sino por el de su descendencia.

Sólo así se explica la suerte que han corrido razas tan antiguas como el bulldog. A día de hoy, estos perros no sólo son incapaces de copular sin ayuda, sino que deben nacer por cesárea, ya que la selección de caderas estrechas y cabezas enormes y anchas, hacen que el parto natural sea imposible o muy peligroso. Pero, ¿cómo llegaron los antiguos bulldogs, que se usaban para sujetar toros, a ser lo que son? Muy fácil: dirigiendo su cría de acuerdo a determinados cánones de moda, que nada tenían que ver con el bienestar de los animales, con su función o con su propia salud. Y, en el comienzo de todo, está el establecimiento del estándar de la raza.

El estándar de una raza es, básicamente, una relación de las características que debe tener un animal perteneciente a la misma. Por regla general, las razas o tipos caninos, han existido mucho antes de que se redactaran sus estándares. Algunas de ellas, durante miles de años, sin cambios sustanciales en su morfología. Desde los puntos de vista antropológico, etnológico y biológico, el desarrollo de diferentes tipos caninos en diferentes entornos económicos y culturales, es muy interesante. Y, además, cuando ponemos en relación una determinada raza canina con la sociedad en la que ha evolucionado, nos encontramos con que forma parte del patrimonio cultural de este mismo colectivo humano.

Con respecto a las razas caninas españolas, este patrimonio se ha despreciado y abandonado sistemáticamente desde hace generaciones, precisamente debido cambios de índole cultural y económica. Muchas de nuestras razas autóctonas han llegado a nuestros días en serio peligro de extinción y otras han desaparecido para siempre (como el pachón de Vitoria o el presa español). Para intentar salvar lo que queda, diversos colectivos se han lanzando a proteger y promocionar diferentes variedades caninas amenazadas. Sin embargo, la primera paradoja de esta salvación puede llegar precisamente con la redacción del estándar.
Volvemos, por tanto, al dichoso texto. Al parecer, en el mundo moderno, la redacción de un estándar racial es necesario para recuperar una variedad doméstica en peligro. Teóricamente, debería ser un documento más o menos científico, que estableciera cuáles son sus características básicas. En la práctica, por desgracia, puede no suceder así. Voy a poner como ejemplo un perro que últimamente me está llamando mucho la atención: el ratonero bodeguero andaluz.



Se trata de una de las pocas razas de perro de tipo terrier nativas de nuestra geografía. Su origen, sin embargo, no sólo es reciente y puede rastrearse hasta perros procedentes de Inglaterra, sino que además es mestizo. Por simplificar un poco su historia, parece ser que desciende de perros llegados a la zona de Cádiz desde mediados del siglo XVIII y durante el siglo XIX. Desembarcaron de naves inglesas, que comerciaban con los vinos locales. Los navegantes británicos llevaban perros de tipo terrier en sus barcos, con la función de controlar las ratas que tendían a proliferar en las bodegas. Predominaban los fox terrier de pelo corto o, mejor dicho, su versión primitiva, mucho más funcional que la actual. Su eficacia en la caza de roedores, hizo que su uso fuera extendiéndose también en las áreas portuarias gaditanas y, muy pronto, a toda la región del Marco de Jerez.

Entre tanto, no sólo se daba un cruce indiscriminado entre distintos tipos de terrier extranjeros, sino que estos también se cruzaban con pequeños perros locales, que ya se usaban previamente como desratizadores (de tipo podenco pequeño). Con el tiempo, estos terrier de las bodegas y granjas se expandieron a lo largo de grandes áreas de Andalucía occidental, donde eran conocidos por muchos nombres. Uno de ellos, el de "bodegueros". Animales empleados para cazar y controlar plagas, apreciados por su agresividad y rapidez frente a otros animales, así como, ocasionalmente, para vivir dentro de las casas.

Nadie los presentaba a concursos ni exposiciones, por supuesto. En cambio, el propio fox terrier sí que se vio sometido muy pronto a los caprichos de la moda. Redactado su estándar, esta antigua raza pasó a convertirse en objeto de "mejoras" a través de, entre otras cosas, promover una endogamia deliberada. Así, dejaron de permitirse los cruces entre fox terrier de pelo corto y los de pelo duro, por ejemplo. El resultado de estas "mejoras" es un tipo de perro muy diferente (y también mucho menos funcional) del primitivo.

Resulta interesante echar un vistazo rápido a la historia de la "raza madre" de nuestro bodeguero. Originalmente, durante muchísimo tiempo, los fox terrier fueron perros utilizados en la caza de pequeños predadores, particularmente zorros y tejones (de donde viene su nombre), así como para matar ratas en graneros y cuadras. A nadie le importaban las proporciones de su cráneo, o si las orejas eran más largas o más cortas. Los fox terrier existían en una variedad de tamaños y pesos, con ejemplares de pelo liso y corto y otros de pelaje más duro e hirsuto. Los había de patas más bien cortas y otros más estilizados. Lo importante era que fueran buenos perros de caza y de granja. Por supuesto, era esencial que fueran animales sanos.

Las primeras exposiciones caninas se celebraron en Inglaterra a mediados del siglo XIX, cosechando un gran éxito en la alta sociedad victoriana. Los primeros fox terrier no aparecieron en este tipo de actos hasta el año 1862. Los primeros ganadores de los concursos eran ejemplares sin pedigree, originarios de las granjas y de realas para la caza de zorros y tejones. Sin embargo, ese fue el comienzo de un drástico cambio en la raza, que pasó a seleccionarse casi estrictamente por su aspecto.

Todavía en 1879, esta hembra era considerada un ejemplar excelente de fox terrier:


Fuente: http://puigdagulles.com/historia/

A parte de que, por su tipo y características generales, recuerda enormemente a nuestro bodeguero actual, llama la atención su aspecto ágil, de patas fuertes y cuerpo flexible. Se trata de la nieta de un conocidísimo fox terrier de los años 50, llamado Belgrave Joe, que en su tiempo tuvo un enorme prestigio por considerarse un representante ejemplar de su raza. Tanto esta perra como su célebre abuelo, serían considerados en la actualidad vulgares chuchos, y no se les permitiría presentarse a ningún concurso. De hecho, pese a ser exponentes ancestrales del fox terrier, hoy en día no podrían inscribirse como miembros de esta raza.

La razón es que, a medida que la cría se orientaba a conseguir ganadores de concursos, el tipo original de estos perros desapareció para ser sustituido por otro muy diferente. Según iba aumentando su popularidad entre la clase alta, se comenzó a criar perros de líneas cada vez más "elegantes" y carácter más dócil. Pronto, las nuevas líneas de cría para exposición desplazaron y eliminaron los perros de trabajo que, durante tanto tiempo, habían desarrollado su labor en el campo. Se consideraba que el cráneo de los perros originales era basto, feo; así que se buscó alargarlo. Se comenzaron a seleccionar las patas rectas, que no existían en los fox terrier ancestrales, por ser perros ágiles, buenos en el salto y excavando. Estas patas rectas, no se buscaron por su funcionalidad sino, muy al contrario, por considerarse bonitas. Lo mismo pasó con el cuello, que se alargó, y el tronco, que se modificó para que fuese más corto y alto. El resultado, ya puede verse muy bien en este fox terrier de 1915 (wikipedia):


Los animales de concurso, muy distintos de sus antepasados, pasaron a considerarse "de alta calidad" (aunque no sé muy bien calidad para qué) y, por ende, los fox terrier auténticos. Y, en adelante, los animales de esta raza que, en las zonas rurales, aún conservaban un aspecto y aptitudes primigenios, pasaron a ser vistos como chuchos sin valor.
Este es un ejemplo resumido de cómo una supuesta valorización de una raza puede, en realidad, llegar a destruirla o, al menos, desvirtuarla. Desgraciadamente, es algo que ha sucedido muchas veces, con muchas razas. Perros de pastor, como el collie, que ya no saben dirigir las ovejas (eso sí, tienen un pelo precioso y unas orejas perfectas), o perros de trabajo reducidos a falderos hipertrofiados, como el samoyedo. Dejando a un lado las prácticas, muchas veces denunciadas, de sacrificar cachorros sanos por nacer, por ejemplo, con un color "inadecuado", esta forma de criar perros ha generado rechazo en varios sectores cinófilos. Existen, por ejemplo, cazadores que crían tipos de terrier intentando que no entren dentro del Kennel Club, sabedores de que eso significaría el fin para unos animales extraordinarios. Prefieren que sus perros no sean reconocidos oficialmente como raza, para no perderlos. Es el caso de algunas líneas del plummer terrier, en el Reino Unido.
Volviendo al nuestro ratonero bodeguero, cuenta actualmente con reconocimiento oficial. Y esto, por sí mismo, es una suerte dentro de las razas autóctonas, de las que varias están al borde de la extinción y sin ningún apoyo institucional (como el can de chira). De hecho, el bodeguero se ha vuelto una raza muy popular. Aunque es originaria de Andalucía occidental, se ha hecho muy común incluso en Madrid. Sin embargo, a mí personalmente me preocupa que esta popularización de la raza tenga en él el mismo efecto que en su antepasado (el fox terrier). Es cierto que el bodeguero aún se utiliza para cazar y, hasta cierto punto, en el control de ratas. Sin embargo, cada vez más se está convirtiendo en un perro de compañía y de concurso. Pese a que originalmente estos perros existían en una variedad de tamaños, pesos y proporciones, el estándar actual es sumamente restrictivo, y parece dirigido a lograr una homogeneidad que no era propia de los bodegueros originales.
Voy a poner un ejemplo que me llama poderosamente la atención: la forma de la orejas. El estándar, redactado en 1997, establece que las orejas deben ser dobladas hacia adelante o, si acaso, en rosa. Se consideran defectos eliminatorios las orejas totalmente erguidas o caídas. Dejando a un lado la importancia real de que las orejas estén más o menos levantadas, lo cierto es que, incluso a día de hoy, nacen bodegueros con las orejas levantadas, lo que demuestra que este carácter se encuentra dentro de su acervo genético:
Nada raro, si tenemos en cuenta que frecuentemente se cruzaban perros ratoneros con podencos (de orejas erguidas). Tal vez, lo ideal sería que el estándar se centrarse más en el carácter y aptitudes de estos animales, tal y como sucede con los perros feist norteamericanos: el estándar de estas variedades de perros estadounidenses, no especifica cómo deben ser el color o las orejas, sino características más generales relacionadas con la funcionalidad. En realidad, definen un tipo racial que recuerda al concepto primitivo de raza. Para los cazadores norteamericanos, los feist son muy útiles en el campo, como desratizadores y animales de compañía, que presentan un aspecto similar aunque no completamente homogéneo. No les importa si las orejas son más o menos caídas, eso no define lo que es un feist. Tampoco el color, ni las proporciones exactas del cráneo.
Incluso en las fotos antiguas puede verse que los bodegueros presentaban una diversidad de colores y formas mucho mayores a las que se permiten en la actualidad. Así que, ¿no deberíamos nosotros relajar también un poco los límites de las razas autóctonas? La obsesión por un aspecto espectacular y homogéneo ya ha tenido resultados nefastos en algunas de ellas, como es el caso del mastín español (al que dedicaré otra entrada). Si de verdad no queremos que este patrimonio muera de éxito (éxito en ventas), tal vez deberíamos buscar otro enfoque a la hora de criar estos perros o, incluso, a la hora de considerar cuáles son realmente sus características raciales.
Artículo muy interesante, donde desde su punto de vista el autor dá su visión de la situación actual del R.B.A.
Fuente: http://viviendoisephanim.blogspot.com.es

viernes, 6 de febrero de 2015

LUIS BUÑUEL Y SU R.B.A. TRISTANITA

Luis Buñuel Portolés (Calanda, Terul, España, 22 de Febrero de 1900 - Ciudad de México, México, 29 de Julio de 1983) fue un director de cine español nacionalizado mexicano.
A pesar de los hitos cinematográficos logrados en su país natal con películas como Viridiana (1961), Un perro andaluz (1929) o Tristana (1970), la gran mayoría de su obra fue realizada o coproducida en México y Francia, debido a sus convicciones políticas y a las dificultades impuestas por la censura franquista para filmar en España.
Es considerado uno de los más importantes y originales directores de la historia del cine.
Interesante documento gráfico donde vemos al cineasta español Luis Buñuel con su perra "Tristanita" un ejemplar de Ratonero Bodeguero Andaluz, la foto está tomada en México en el año 1977.