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viernes, 14 de octubre de 2011

EL ESTANDAR CANINO: QUÉ ES Y COMO SE REDACTA

La creación de un patrón racial o estándar implica una decisión zootécnica, que no es otra que buscar y desarrollar una serie de características en el perro que nos interesa para su mejor aprovechamiento, ya sea estético o funcional.
En un momento determinado un grupo de utilizadores de esa raza (pastores, cazadores, etc.) desea conservar las características del animal que les son útiles y recurre a la selección siguiendo un patrón.
Un patrón racial se redacta para dar existencia legal a una población canina que se estima puede constituir una raza autóctona
Ahora bien, la población canina que pretendemos seleccionar debe poseer de antemano las referidas características; es decir, sólo se pueden seleccionar características preexistentes en la raza.
El rigor y exigencia en la redacción del patrón racial determinarán en buen grado el éxito y el tiempo que nos lleve lograr los objetivos de selección. Si somos exigentes tardaremos más tiempo en conseguir perros que cumplan el patrón ideal y en el camino deberemos descartar un alto número de ejemplares.
Selección natural e intervención humana.
Un patrón racial se redacta para dar existencia legal a una población canina que se estima puede constituir una raza autóctona. Esa población suele ser el resultado de la selección natural, que ha llevado a la permanencia ciertos rasgos que le son al animal más eficaces para un medio geográfico determinado en detrimento de otros menos eficaces.
Así, las particularidades del medio y la selección ejercida hacen que paulatinamente los animales de una región acaben por ser más parecidos entre ellos que con los de las regiones vecinas, pudiendo derivar en razas distintas.
En un momento determinado un grupo de utilizadores de esa raza (pastores, cazadores, etc.) desea conservar las características del animal que les son útiles y recurre a la selección siguiendo un patrón. Para definir la nueva raza hay que determinar la caracterización morfológica, basada en la obtención de los promedios de la población para una serie de características cuantitativas externas: peso, perímetro torácico, alzada a la cruz, etc; y al mismo tiempo se anotan las características externas de tipo cualitativo y caracterización faneróptica: color de la capa y las mucosas o los perfiles cefálicos.
Función zootécnica.
La función zootécnica es el trabajo que realiza una raza, y es el aspecto más importante para el usuario de la raza. Como hemos dicho, sólo se pueden seleccionar características preexistentes en la raza, por tanto la función zootécnica ha de estar en el perro antes de la selección efectuada por los criadores, lo que no quiere decir que no pueda someterse a cierta movilidad. Un ejemplo es la adaptación que tuvieron que llevar a cabo los cazadores británicos de los perros dedicados a la caza de zorro, liebre o nutria para, ante la prohibición de la caza de ésta última, destinarlos a la caza del visón, y les han tenido que enseñar a cazar esta pieza.
Conseguir que un perro se centre en una determinada presa es un proceso educativo. Después, con el tiempo y la selección para criar de los mejores perros en esta u otra actividad se habrá creado una nueva función zootécnica propia de una raza determinada, en el caso anterior sería la caza del visón.
Es posible también recuperar una característica preexistente en una raza aunque lleve años abandonada. Es el caso de Brian Plummer, adiestrador y cazador británico, que cazaba conejos con una jauría de King Charles Spaniels, raza considerada como “perro faldero” durante los dos últimos siglos y a la que Plummer logró recuperar su adormecido temperamento spaniel para la caza.

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