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viernes, 19 de agosto de 2011

NUESTROS PERROS EN MÁLAGA

Los bodegueros andaluces también tienen su historia en Málaga, mi tierra, tierra de bodegas de dulce moscatel (unas grades y otras modestas como la de mi familia) que hoy casi han desaparecido. Gracias a ese pasado vinícola de mi apellido tuve la suerte de disfrutar en mi niñez de unos compañeros de juego ideales: los rateros, rateros ingleses o bodegueros, pues así los llamábamos en Málaga, diablillos encantadores de blanco pelo que me permitían quitarles la comida de la boca o tirar de las orejas.


Animado por los miembros del Club, aprovecho la ocasión preciosa para intentar contribuir con mi pluma, mis recuerdos y la memoria de mi abuela Francisca Rodríguez y Galvez Del Postigo !98 años!, a daros a conocer los otros bodegueros. Los primeros rateros entraron en Málaga vía Jerez de la Frontera a finales del XIX y principios del XX, eran perros descendientes de los todavía o bien fijados fox terrier de pelo liso y del antiguo terrier blanco inglés, que acompañaban a las familias anglosajonas en su conquista comercial del Sherry.

Tiene una sencilla explicación: el vino dulce y los frutos secos se compraban y embarcaban desde Málaga hacia Inglaterra de modo que el intercambio comercial era fuerte entre las dos ciudades, llegando incluso a realizarse debido a ello matrimonios de cierta conveniencia.

En esos intercambios mercantil-maritales llegaron los perros, aunque como siempre hemos personalizado lo nuestro, preferíamos un tipo de perro más ligero que el jerezano, de patas finas, menos hueso y menos pecho, de inserción de cola más alta y a ser posible de orejas tiesas en forma de llama. Así lo quiso Málaga, al gusto y función de una época y un tipo de bodega: menos sitio, toneles más bajos y apretados = perros más estrechos.

Los propietarios siempre eran de la burguesía media alta de la ciudad. De las bodegas pasaron como eficaces aliados a las fábricas de harina, almazaras de aceite, almacenes de frutos secos, etc., pero siempre en el mismo estrato social. El pueblo llano no tenía acceso a estos perros que fueron símbolo del prestigio social y bienestar económico.

Entre mi abuela y yo elaboramos un pequeño recorrido en la historia de Málaga, perros apellidos del que os hago un breve resumen:

D. José Estrada, Ministro de Gracia y Justicia en los años 20 tenía a "Manchi" como mascota de salón, familia Pacheco con "Lucky", años 40, familia Rojano, una pareja en la aceitería y así los Lopez, Barbado, Alvarez, Gross, Larios, etc, destacando el refresco de sangre de los perros de Doña Rainiera Hidalgo (Manzanilla La Gitana), casada con el malagueño Heredia, que traía y tenía siempre una pareja del tipo jerezano.

En casa siempre los hemos tenído y de testigo la etiqueta de la asa que os envío.

Nombres como Peca, Bocanegra, Chirri, Arruza, Bobby, Lucero, Belmonte o Dandy ladran en mis recuerdos. Casi siempre de tipo malagueño, así hasta los dos últimos, "Morralla", 21 años en casa y "Amigo" , regalo de Don Curro Domecq a mi abuelo Antonio Zafra y Bustos que murió en los años 80. Después el vacío, que achaco a estos factores:

- Falta de popularidad, por el estrato social en el que se movían.

- Desaparición de gran cantidad de bodegas.

- Modernización de las bodegas supervivientes.

- Raticidas.

- Aparición de razas ¿Más bellas? , que suplantaron en los salones a los rateros como mascotas: caniches, yorshires y otras zarandajas por el estilo.

En la actualidad y gracias al club, el gran esfuerzo del club, resurgen en toda Andalucía como Ave Fénix de las cenizas, entre caballistas y gentes enamoradas de la raza y de la moda cinófila ( que por desgracia la hay ). En Málaga se ven algunos jerezanos, el tipo malagueño con sus defectos y virtudes desapareció.
Esta es mi pequeña aportación de la memoria de 100 años más o menos de nuestra raza en Málaga, pero no puedo acabar este artículo sin contaros una anécdota familiar: "Amigo" ( el de los Domecq ) , mascota de mi madre, era su carabina. Más de un beso le costó a mi padre un mordisco de ese perrillo que defendía a su ama de quien lugo sería su esposo ! Menos mal que son pequeños ¡.

Gracias por vuestra atención, por vuestros perros y sobre todo gracias a las familias bodegueras de Jerez que mantuvieron una semilla con a que podemos trabajar hoy.

Nota: Este artículo lo escribió Don Rafael Fernández de Zafra en el año 2006 en el boletín informatívo del Club Nacional del Perro Ratonero Bodeguero Andaluz.

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