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viernes, 4 de diciembre de 2009

BODEGUERA JEREZANA

Bodeguera jerezana
Publicado el Julio 30, 2009 por batiscafo
Linda es bodeguera. La conozco desde hace algún tiempo y estos días jerezanos en la finca de Pozoalbero he vuelto a estar con ella.
El año pasado me recibió contenta de interrumpir su soledad, pero este año, desde que me saludó, supe que la vida le había cambiado.
A la impresión entre distinguida y misteriosa que le otorga la asimetría de sus ojos, uno azul celeste y otro marrón, se añadía un alborozo comedido en sus gestos, cierta gravedad, como de quien tiene otras ocupaciones más sustanciales.
Sólo después del recibimiento observé que tras ella asomaban dos crías de un mes, una blanca con un parche negro en el ojo y otra manchada que se disputaban con frenesí la leche materna, hasta que Linda, filialmente acosada y dolorida, protestó y se subió de un salto a la caseta.
Amén de otros menesteres, he pasado muy buenos ratos viéndolas jugar al escondite, al pillar, y jugando yo también con ellas. El jardinero me dijo: “¿ha visto? Son pura raza, como la madre”. Ratonero bodeguero andaluz, una estirpe local habituada a la caza ‘menor’ en bodegas y trasteros.
Y bien cierto que es. Había visto a Linda perseguir a los enormes lagartos del jardín pero no emplearse con los roedores. Recurrimos a sus servicios después de estudiar ciertos movimientos sospechosos en el patio de la entrada. Pese a la aversión, no quise perderme la película.
Después de corretear y husmear con atención entre las buganvillas y las cintas, Linda se paró en seco con el rabo tieso, y una pata y una oreja levantadas. Después se lanzó como un rayo contra una rata mediana que atrapó y depositó exánime en el porche. En la operación aún tuvo tiempo de percatarse de que otra huía por una bajante, pero al ver que no podría alcanzarla se marchó a corretear aparentemente distraída por el jardín.
Me quedé por el porche y la vi regresar tres o cuatro veces al patio, diligente y profesional -ahora dirían que ”concilia”-, hasta que al fin la pilló desprevenida. Era una rata enorme.

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