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martes, 14 de julio de 2009

CONSEJOS PARA EXPOSICION

¡Siempre ganan los mismos!. Es la frase que escuchamos una y otra vez junto a nuestros rings de belleza. Expositores decepcionados y a veces mucho peor “cabreados” por no obtener la ansiada cartulina con la máxima puntuación. Ya se sabe que al igual que ocurre con los padres con sus hijos, para el propietario, su perro es el mejor, o al menos, mejor de lo que el juez de turno pudo apreciar en el momento de su salida al ring. Pero seamos claros. La función del juez es calificar lo que ve durante sus juicios. En los cinco minutos aproximados de la salida a un ring es cuando nuestro ejemplar debe mostrarse en su máximo esplendor de belleza y actitud. De nada vale que el animal en su entorno familiar sea el más sociable y se pose como el mejor, si en su salida al ring, ya sea por su propia inexperiencia, como por la de la persona que lo maneja, no se deja inspeccionar y por tanto ser juzgado correctamente. No digamos si además de esto, no sale al ring pulcramente acicalado. ¿Pueden imaginarse un Concurso de Misses, donde alguna candidata salga sin depilar, despeinada o con legañas? ¿Y que cuando desfile por la pasarela camine a trompicones? Pues bien. Esto es lo que frecuentementelos los jueces encuentran en el ring, y aún cuando el ejemplar goce de unas excelentes características, estas pueden verse enturbiadas por una mala pose o por una manera incorrecta de desenvolverse por el ring. No se imaginan lo incomodo que se le hace al juez dar vueltas alrededor del perro para poder tocarlo, sobre todo para comprobar su mordida.
Si su perro no se deja inspeccionar libremente, aprenda a inmovilizarlo de manera relajada. Practique esto fuera del ring, con desconocidos a los que pida que inspeccionen al perro a modo de juez. Y recompense al animal cuando lo haga bien. Un mal resultado también puede ser culpa de un inexperto handler (persona que muestra al perro). No echemos siempre la culpa al perro. Si no, veremos como, el mismo ejemplar manejado por manos más expertas es capaz de superarse con creces, si no para ganar, para remontar bastantes puestos. Esto no debe avergonzarnos, ya que hasta los mejores criadores, ponen a veces en manos de profesionales a sus perros, para sacar el máximo partido de ellos. No es que se juzgue al handler, como sin duda muchos piensan, sino que el buen handler sabe resaltar las virtudes y esconder los defectos que todo perro posee.
Poco a poco, puede aprender usted a mostrar sus propios perros con profesionalidad, lo que sin duda les reportará mayores satisfacciones. Veamos algunas nociones básicas de cómo mostrar a su perro. En primer lugar, seamos conscientes de lo que tenemos, comparándolo con el estándar de la raza. Veamos cuales son los puntos fuertes de nuestro ejemplar, al igual que sus defectos. Si no comprende bien los términos en los que se expresa el estándar, la mejor manera de aprender es preguntando en lenguaje llano. Acérquese a ver exposiciones, con o sin su perro y tras contemplar detenidamente los juicios, podrá apreciar en los ganadores y en la forma en que se presentan, una cierta homogeneidad. Es más fácil ver y aprender desde fuera del ring, ya que una vez dentro, los nervios pueden traicionarle. No se sorprenda de que hasta los mejores handlers, suelan contemplar con anterioridad a su entrada, como está juzgando el Juez, qué es lo que pide hacer y que virtudes aprecia más. Pregunte fuera del ring, a criadores destacados en su raza, sobre las dudas que tengan del estándar. Siempre hay algunos dispuestos a compartir sus conocimientos e incluso a explicarle como podría mejorar a su perro. Aunque parezca una nimiedad, la elección de la correa y la forma de llevarla es muy importante. La correa no debe romper la armonía, en la figura ni en el movimiento, del perro y son muchos los ejemplares que salen colgados de ella, o mucho peor, arrastrando a su dueño por el ring.
Un buen control del perro, sin restringir su movimiento natural es indispensable. Paralelamente, el material, el grosor y el color adecuado de la correa, al igual que la correcta indumentaria del handler son aspectos que dan un toque de distinción al animal, muy apreciado por el juez.
El movimiento, es solo cuestión de práctica.
En cualquier espacio amplio y sin distracciones podemos realizar los distintos recorridos que se piden en un juicio: ida y vuelta en recto, triangulo, vuelta en circulo alrededor del juez y posar parados son los habituales. En ellos el juez ha de apreciar el movimiento delantero, trasero y lateral, además de contemplar al perro en estática. Póngale al perro la correa de exposición solo y cuando vaya a practicar, y justo antes de salir al ring. Así el animal sabrá lo que se espera de él cuando la lleve puesta. Tenga siempre a mano o en un bolsillo el objeto de premio para recompensar cuando lo haga bien, y para captar su atención en el momento de la pose. Lo correcto sería enseñar a nuestro perro desde cachorro a ser inspeccionado, y a andar correctamente a nuestra izquierda con la correa de exposición, haciendo de este momento de entrenamiento un juego que verá recompensado cuando lo haga bien. Nunca es tarde para aprender, y no hay casos perdidos. Con paciencia y disciplina, casi todos los perros pueden aprender a desfilar correctamente. Una vez en el ring, olvídese de todo y de todos y esté solo atento a su perro y al juez. Prestar atención a las indicaciones de los comisarios de ring; facilitar la inspección del juez; mantener al perro en atención solo cuando el juez lo está juzgando o cuando se encuentra en su punto de mira; dejar que el perro se relaje cuando no está siendo observado. Estos son factores que sin duda le harán sumar puntos a la calificación de su perro. Es difícil dar unas reglas exactas, puesto que las razas según su morfología, se presentan de manera distinta. Por poner un ejemplo, no es lo mismo para un Yorkshire sobre su cajón de terciopelo rojo, que para un Boxer a correa larga y tensa o para un Labrador a correa libre. Incluso dentro de la misma raza hay perros que se posan en atención con su juguete preferido mientras que otros se mueren por un trozo de salchicha. La clave del éxito, además de tener un buen ejemplar, es aprender de los ganadores. Sobre todo no olvide. Como reza el refrán sobre la mujer del Cesar:
“El perro además de ser bueno, ha de parecerlo”

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