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miércoles, 29 de abril de 2009

ARTICULO PERIODISTICO DEL RBA

Como no podía ser de otra manera, empezaremos por el Ratonero-Bodeguero Andaluz, pero por todos ya es conocido su estándar, club e historia, reproducimos en señal de agradecimiento y felicitación el artículo de Dª FATIMA RUIZ DE LASSALETTA publicado en el Diario de Jerez el domingo día 12 de Diciembre de 1999 titulado “El Ratonero Bodeguero Jerezano”:
-- A poco que preguntase en la Asociación de Criadores del Ratonero Jerezano, antes le llamábamos simplemente foxterrier jerezano, me darían toda clase de información sobre este encantador can. De su procedencia, características y condiciones, pues lo están haciendo admirablemente.
Pero he preferido escribir sobre este precioso perro, desde el recuerdo de la infancia, Desde viejas fotos, de hace casi cincuenta años, donde puedo apreciar toda la gracia y finura de su estampa bien proporcionada. Juguetón y respetuoso, fue siempre un estupendo compañero de juego con los niños. Su tamaño y manejabilidad, le hacía especialmente atractivo, para mantener con él pequeñas rabietas, en aproximadamente igualdad de oportunidades.
No sé si la primera vez que vi un ejemplar fue en el anagrama o en el logotipo de “la voz de su amo”, junto a la gramola o el gramófono, o sería en una estampita de aquellos álbumes del chocolate Nestlé que coleccionábamos.
Sus extremidades son flexibles y suaves y su moteada y rala panza, le da aspecto de limpio en todo momento. Había que mirar su cielo de la boca, para asegurarse, si era oscuro, de su pureza de la raza.
Y es tal vez con su gallarda figurita, su cabeza tricolor, lo más notable de su belleza física. Con antifaz negro, con reborde rojizo, fuego, de los ojos y mayoría blanco, de su pelo, o capa que se dirá.
“Lucky”, fue la primera de cuya compañía disfruté allá por 1.952, procedía de una excelente camada del Arroyo, que entonces se apreciaba mucho. Y “Tono”, el último a final de los sesenta que venía de otra no menos buena de Montealegre.
No sé cómo en cerca de medio siglo, hemos tardado tanto en darnos cuenta que este extraordinario animal autóctono es digno de contar con las mejores oportunidades de estar federado y reconocida su raza por los organismos competentes nacionales. Y será interesante conocer su reciente “estándar” fijado por la Asociación Jerezana.
Ágil y rápido, lo he visto saltar de bota en bota y de andana en andana, si se le azuzaba en la búsqueda de algún ratoncillo. Y valiente incluso para enfrentarse a alguna roedora de mayor tamaño, que antaño eran más frecuentes en los viejos edificios y graneros.
Es además un buen guarda, capaz de alertar del menor ruido en el silencio de la noche con su firme gruñido o de la proximidad de algún intruso, tras la puerta o cancela, con los ladridos procedentes de sus buenos pulmones, cuya caja torácica muestra en posición de alerta.
No es, a mi parecer, un perro de defensa, pero al estar los de dicha condición tan criticados y perseguidos actualmente mejor que sea así. Es capaz de seguir con facilidad a un jinete campo a través, o a un ciclista por el arcén, y desde luego, estupendo para callejear sin molestar a los peatones. Pues por su tamaño ponderado, pasa casi desapercibido para los aficionados al mejor amigo del hombre.
Algunas razas de perros de compañía o caza, aparecieron en los retratos al óleo de sus afortunados amos, como el de la Condesa de Chinchón, pintado por Goya. Ya he visto uno recientemente, de excelente factura por cierto, de un bodeguero jerezano con su idem, y no desdice en absoluto del resultado señorial del cuadro.
El penúltimo que he visto ha sido en el escaparate de una tienda de animales de compañía de un centro comercial. El ratonero bodeguero jerezano, junto a otro cachorrillo, que dudé si era de su misma raza, por lo poco moteado en negro que estaba, jugaban tan de continuo, que llamaban la atención de los paseantes. Es alegre y simpático.

He querido animar, con estas líneas, a quienes tengan la posibilidad de criar a algunos de ellos. Además hay nombres tan nuestros para bautizarlos, con nuestros caldos: brandy, bota, copa, fino, ponche, sherry, sin olvidar las propias marcas bisílabas y fonéticas de la afición de cada uno. Aunque si resulta un cachorro de pedigree, habrá de comenzar su nombre por la letra en curso de su familia y camada.--

Gracias Fátima por su artículo.










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